Cuando vivía en España, era evidente que la prostitución era muy prominente. Las prostitutas estaban de pie en los lugares muy famosos, poblados y llenos de policía. No se escondieron. Investigué las leyes de la prostitución en España y me encontré con algunos datos muy interesantes. En España, 90% de las prostitutas son inmigrantes. La prostitución es legal pero no es regulado. El proxenetismo es ilegal. Era un choque de culturas. Cuando vi Princesas por Aranoa, pensaba mucho en las veces que había visto las prostitutas.
Princesas cuenta la historia de Caye y Zulema, dos prostitutas que viven en un barrio de Madrid. Caye tiene casi tienta años y tiene menos ambiciones como encontrar una casarse y tener una casa con hijos. Su ambición más cerca es ahorrar bastante dinero para tener siliconas. Ella le oculta que es prostituta a su familia. Su familia tiene sus propios problemas; la madre no crea que su marido está muerto y se envía las flores y chocolates.
Caye encuentra a Zulema cuando su cliente se liga a Zulema porque Caye llega tarde. Más temprano, Caye y sus amigas estaban hablando sobre la afluencia de las inmigrantes que están robando sus clientes. Luego, Caye descubre a Zulema en su váter con las laceraciones y los moretones desde un cliente. De esto punto, las dos empiezan a formar una amistad fuerte. Zulema llega a España desde Perú para ganar dinero para fundar una vida más buena para su hijo.
Princesas expone la violencia a las prostitutas sin las prostitución regulada. Les pone a estas mujeres en las situaciones muy peligrosas. Como la mayoría de estas mujeres son inmigrantes, no tienen las derechas para castigar los hombres que las duelen. Para “escapar” la situación, Caye y Zulema construyen las ideas extravagantes de la vida futura. Es una película muy difícil para ver a causa de la violencia que se ve.
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